
se habrán terminado las violetas,
y volverán las zarzas y las yescas
a calentar la orilla de mis ojos.
Para cuando te olvide
habrán brotado los naranjos, siempre quietos,
y caerán las rosas de mi pecho
empujadas por tu olor y tu secreto.
Para que no me olvides
mulliré tus hombros con mis besos
y prendado por el brillo de tu pelo
y rozare tu espalda con mi sexo.
Para que me recuerdes
bordaré tu lema en mi antebrazo
que me hiera cuando duerma en su regazo
y me replique cuando piense en otros besos.
Para que se olviden lo demás de lo que fuimos.
Borraré los rastros del sendero
como el loco que muere de despecho
y gritaré historias de ese lecho
donde vivimos mil noches de secretos.
Y la orilla del sol te hará venganza
y sonreirás a la luz cada mañana
y volverá tu piel a la templanza
para que vuelvas a vivir en armonía
Y la luz de otro amor se hará en mi sitio
y olvidarás mi amor, hay vida mía.
Ahora sé que la vida, que ahora pierdo
me condena a seguir con tu recuerdo
y buscar otros brazos y otros besos
para ver era amor…, solo era eso.
Okawango